TAN SOLO HACE UN MES


A TODOS LOS DEPORTISTAS OLÍMPICOS: ESOS CUYOS NOMBRES YA NO RECORDAMOS

Con esta reflexión, inauguro la comprometida línea que apuntaba en el post “Es hora de cambiar” donde quiero dejar algunas consideraciones que realmente me hacen pensar si estamos caminando en una dirección sensata o tan siquiera en una dirección.

Efectivamente, hace menos de un mes acabaron las Olimpiadas (ahora acaban de concluir también los paralímpicos que apenas reciben una mínima atención mediática): Cada cuatro años casi todas las personas nos pegamos al televisor para sentir un cierto orgullo patriótico, animando a “nuestros” deportistas, contando y cantando sus éxitos y sus medallas y comentando sus proezas en la mayoría de las ocasiones sin apenas conocer realmente el nombre del deporte y las pruebas que practican.

No voy a entrar en las barbaridades que se dicen y que prefiero achacar al desconocimiento de los comentaristas y a la incapacidad de documentarse mínimamente. Sólo quiero hacer la siguiente consideración:

Hemos invertido como país 175 millones de euros en los últimos cuatro años en apoyar a nuestros deportistas. Esto es menos de 45 millones al año (El Secretario de Estado “dixit”) o lo que es lo mismo, como un 8% del presupuesto de uno de los dos grandes clubes de fútbol español.

Hoy ya hemos olvidado a casi todos: ¿Quién puede decir el nombre de tres medallistas de los deportes minoritarios? ¡Esos chicos y chicas que nos hacían saltar las lágrimas cuando nos daban las gracias por el apoyo que recibían y cuyas, en algunos casos muy humildes familias, compartían con nosotros a través de la televisión su alegría!

Creo que pedir que multipliquemos por cuatro esa cifra y que gastemos como país 175 millones al año (no entraré tampoco en demagogias comparativas de en qué cosas nos gastamos como país esa cifra) es sensato. Entonces podremos un poquito más hablar de “nuestros deportistas”.

Una chica con pistola


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Una divertidísima novela, también opera prima, de una conocida periodista estadounidense que incorpora una historia real de primeros del siglo XX en clave feminista: la aventura de la que llegó a ser Ayudante del Sheriff en 1914, cuando era algo verdaderamente excepcional.

No es literatura de primera pero es fácil de leer, divertida, original e integra perfectamente el relato histórico, con los aderezos propios de la ficción. Una buena sugerencia para un fin de semana del otoño.

Breve historia de siete asesinatos


MARLON JAMESbreve-historia-de-siete-asesinatos

Sin duda alguna la más original y brillante novela que he leído durante el agosto viajero que he tenido. Pese a su tamaño y peso, ha sido un excelente acompañante de viajes trasatlánticos. Una historia magníficamente diseñada y construida, llena de referencias comprensibles, de una dureza que recuerda la mejor novela negra americana y continuamente capaz de trasladarte a los escenarios más dispares (con referencias indudables a obras como “A sangre fría” o “Bajo el volcán”. No cabe duda de que el premio “booker” del año es una novela que recrea y contiene lo mejor de la literatura norteamericana actual. Hay además que destacar la edición, muy original para lo que se estila en nuestro país y sobre todo una traducción realizada por dos magníficos escritores, donde Wendy Guerra ha conseguido crear y trasladarnos una impresionante gama de dialectos del castellano caribeño adaptados a cada personaje, su entorno y clase social. Verdaderamente recomendable.

Mujer bajando una escalera


BERNHARD SCHLINKmujer-bajando

Una original novela, muy centroeuropea con lo que conlleva de una cierta distancia y frialdad, aunque con algunos personajes bien definidos, atractivos y originales. Desarrollado sobre una interpretación libre de una obra pictórica con una referencia repetida en la historia del arte, crea una novela fácil de leer y con un desarrollo lineal pero, a la vez, atractivo por esos elementos y escenarios en ocasiones discordantes.

Doscientas sesenta y siete vidas en dos o tres gestos (Libro de las candelas)


EUGENIO BARONCELLI267-vidas

Este autor italiano, desconocido totalmente para mí, parece aficionado a escribir este tipo de obra que agrupa diversas reflexiones muy breves sobre personajes, situaciones o elementos que quedan hilados por su proceso creativo. La verdad es que es algo sorprendente y desde luego, poco más que un divertimento hasta que, en algunos momentos, descubres una altísima calidad literaria y algunos trazos verdaderamente originales. No es inolvidable pero hace pasar algunos buenos momentos.

Cocaína


DANIEL JIMENEZcocaina

Tremenda opera prima de un autor al que claramente hay que incorporar al listado de jóvenes autores a seguir. Premiado, creo que muy justificadamente, no entraré a la reflexión sobre los factores biográficos o no de la novela. Eso sí, que nadie espere un segundo de relajo o complacencia en toda la obra, será peor. Muy, muy brillante.

El impresor de Venecia


JAVIER AZPEITIAel-impresor-de-venecia

Una buena oportunidad de leer sobre impresores renacentistas de la mano de uno de los principales responsables editoriales del país. Una novela culta, llena de referencias a los grandes clásicos griegos y latinos, con una notable historia e interesantes personajes, si bien algunos algo tópicos. Probablemente no llegará a ser un superventas pero me ha hecho pasar excelentes ratos disfrutando de la buena escritura que contiene este libro de libreros.